DE FLECHAS Y FLECHADORES

Al Votán y Maestro Galeano,

asesinado por paramilitares donde los tres niveles de gobierno: local, estatal y federal son responsables.

Cuando muere un Zapatista se vuelve semilla… 

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De la afiebrada cosecha de esa madrugada, traigo nuestra historia de siempre, una historia de dolor y de esperanza…

Y ahí nomás, sobresaliendo de la alforja de Sombra, se asoma la punta de una flecha. Con cuidado la tomo y el afilado vértice, palabra se hace en el “Vícam” de la lengua del Yaqui…

Cuentan, dijo Elías Contreras, que muchos calendarios atrás, cuando ni los días, ni las horas tenían nombre y número, el cielo vivía muy cerca, al mismo nivel y enfrente del suelo. Que los hombres y mujeres caminaban por un largo sendero flanqueado por astros y plantas; que en veces, por entre las mazorcas de maíz de la cosecha, se podía encontrar alguna estrella errante, o alguno que otro planeta extraviado fuera de su órbita. Aquellos hombres y mujeres no hacían mucha bulla cuando encontraban esos pedazos de cielo, y eran los niños quienes, después de jugar un rato, devolvían a su lugar las luces caídas.

Llegó entonces otro tiempo, el de arriba, el del mandón, el del dinero. Y el miedo repartió, y el terror sembró y muerte cosechó. Temeroso, pensó el cielo que arriba debía de estar y apartarse de la tierra, donde el mandón mandaba y destruía. Subió más y más y techo se hizo, lejano, inalcanzable. Pero, para
no olvidar y tener siempre presente cómo debía ser el mundo, el cielo pidió al Yaqui que le llevara el apunte de la historia y que en la piel le prendiera una señal, una promesa, un compromiso. Pero el cielo más y más se alejaba, y ya no estaban a la mano ni su piel ni sus luces. Tendió entonces el Yaqui su arco mayor
y con una flecha trató de lazar al cielo y que más alto no subiera.
Pero el cielo ya llevaba camino y más lejos se iba. Pero el Yaqui era fuerte, y fuertes su arco y su flecha. Y alcanzó la punta de la flecha a herir la piel aún nueva del cielo. No pudo detenerlo, no. Pero el cielo le dijo al Yaqui que no dejaría que esa herida cerrara por completo, que abierta y viva la tendría para recordar así el tiempo en que el mundo estaba cabal y los niños jugaban con granos de maíz y con estrellas. Por eso nuestros más sabedores también llaman al Yaqui “El Recordador”, y es la luna obra de su flecha, lanzada entonces para ser memoria. Por eso, dijo Elías Contreras, la luna es una herida de luz en el cielo, una lastimadura que cicatriza un tanto y de nuevo se vuelve a abrir. Y entonces cuentan que, cuando la luna está plena, la herida sangra de tal forma, que su luz alcanza a diluir la sombra que en el recuerdo vive.

Según esta versión de Elías Contreras, pensé, la herida fue hecha al cielo por alguno de los primeros Vigilantes, los guardianes de la tierra. Y pienso que Vícam, cuyo significado en lengua Yaqui es “punta de flecha”, nos recuerda la tenaz dignidad de este pueblo, no sólo para resistir las agresiones que ha sufrido desde que el dinero mandón se hizo en estas tierras, también para desafiar al cielo para que no olvide, para que tenga memoria.

SCIM

 

 

De entre las Autonomías, la zapatista encontramos historias milenarias mezcladas con el sentido de la vida actual, flujos incesantes de la memoria oral que hablan de dioses míticos y batallas contra el mal gobierno entre mujeres, niñxs, hombres y abuelos. La resistencia viene siendo una puerta que cada cual cruza a su modo, una perspectiva nueva en la que se ve todo de conjunto incluyendo lo nuevo, lo que hay por hacer, el cómo se vería ya hecho y qué sigue… Se crea una nueva forma de hacer política tomando todxs y cada unx en sus manos bajo su razón y corazón el destino de sus vidas.

Acá en la ciudad no caben esos dioses, esa metafísica no tiene campo para el lenguaje en el llamado imaginario, no sirven para buscar trabajo, no sirven para conseguir para la papa, se le repliega en un sinsentido que toca lo pudoroso, segregado hasta el olvido, queda un ciudadano si acaso físico o moral. Con lxs zapatistas sucede todo lo contrario: en las relaciones de los pueblos se entremezclan nuevos recursos lingüísticos y proyecciones colectivas diversificando sus voces para envolver la realidad agregando en consecuencia espacios y prácticas distintas a la rutina impuesta de la pobreza.

El conocimiento se dice de muchas maneras, el mundo se dice ya de otras tantas más. En las palabras zapatistas se agrupa un lenguaje con tantas connotaciones que son un reflejo de su práctica, su espejo. El habla pausado y de un frágil español, de pronto es atravesado por relámpagos de neologismos que explican su lucha como atisbos que muestran en la simpleza una original complejidad como lo pueden ser los términos como: Votán, Compartición, lxs escuchadores, tapiscar la idea o tapiscar la palabra,andar la palabra, o la propia noción de “Escuelita” en el que se ha creado un concepto nuevo de compartir una lucha, una vida; una escuelita del saber que nos excede.

La palabra zapatista se asemeja más a un viento que atraviesa los árboles, los cerros y las milpas, que a un tren poderoso bien fijado a sus rieles. Esa diferencia nos hace entender cómo invierten esa relación, su lucha los ha abierto y puesto en contacto con otros pueblos. La resistencia no los ha aislado, riendo pareciera que se han rebelado verdaderamente a la ley de gravedad, más que a la gravedad a la ley universal, y mas que a la mera gravedad a la promesa de que los de arriba van a caer.

En la ciudad la pobreza cultural y económica va segregando individual y colectivamente en tanto separa el destino de unos delegándosele y relegándosele a otros. Podemos aventurar en aquella idea de que hay pueblos que escriben libros que luego nadie lee y otros que tejen tradiciones orales en ritos como la comida, en bailes, en formas de abrirse camino a la salud y al juego, que todxs escriben.

Además de los juegos que lxs niñxs inventan con bejuco y palos, columpios con llantas viejas, carreritas de nado en el río, el basquetbol, el fútbol, el ajedrez, la afasia entre lo que se mira y escucha donde se filtra la memoria del juego de pelota maya, no faltan las fiestas, las tarde de convivencia y cotorreo, lo lúdico en las tardes en las comunidades. En este Caracol se encuentra la zona arqueológica de Tonina, lugar conocido además de su gran pirámide y sus orientaciones astronómicas se reconoce por sus referencias arquitectónicas entre las canchas del juego de pelota y el relato Popol Vhu.

Sabido por ellxs, vivido porque nos invitaron a andarlo, la relación naturaleza/humano en estas Autonomías ha cambiado de una manera conflictiva por una interactiva, de intercambio y no de mera explotación y extracción como la civilización neoliberal. Ejemplo de esto es que están dejando de ocupar insecticidas o herbicidas como el cuprocuats para poder realizar sus labores en el campo buscando alternativas consistentes. Nos explicaron de la plaga que significa el maíz transgénico que viene de los proyectos que el Estado reparte, de las consecuencias que estos químicos y fertilizantes ocasionan a la tierra. Nos dijeron que cuidan a los animales de la montaña para que no se acaben buscando cazar lo mínimo, que hacen todo lo posible porque los ríos estén limpios y no se ensucien, los resultados se reflejan en que producen el mínimo de basura y la mayoría de esta es orgánica.

 

Buscan modos de autogestión en sus alimentos fortaleciendo el intercambio y venta de productos a precios muy bajos evitando el coyotaje y la dependencia de los supermercados que cada vez van avanzando en las ciudades más grandes. Sus Autonomías responden a las leyes internas y se articulan de alguna manera a las externas, un ejemplo más es su transporte que lidia con los reglamentos de tránsito pero no dejan de operar en cooperativa. En cuestiones de salud no son parte de las campañas nacionales de vacunación, se abastecen de estas por mediación solidaria con organizaciones civiles y ong´s. Como si esta lucha ganara pequeñas batallas contra el biopoder del Estado y su violencia racista, por ejemplo: se ha sabido y documentado, entre otros abusos, que en comunidades indígenas la Secretaría de salud llega a esterilizar a mujeres, engañándolas con que se trata de una prueba de papanicolau.

 

Los diferentes proyectos y formas organizativas intensifican y mantienen activa la intimidad de los tejidos sociales, más que conservadores son memoriosos, más que pasivos son activos. Estas intimidades rebeldes son creadoras de afectos, de sentimientos, de formas culturales de la lucha: se hacen canción, evento cultural, se vuelven parte de algún rito como el de siembra, cosecha, de fiesta de celebración a los guardianes de la tierra o santos patrones del pueblo, etc. Clínicas, escuelas, cooperativas, instalaciones de luz, caminos, centros culturales, canchas de juego, puentes, siembra y producción de caña para el azúcar, formación constante de promotores de salud, procesos de alfabetización desde las lenguas madres, actividades de lectura y escritura, intercambios culturales con compañeros de otras partes del país y del mundo; las técnicas, las artes, las ciencias, la tecnología y las matemáticas son asidas desde la perspectiva de la rebeldía. Casi nada se escapa a la Resistencia, como un tejido abigarrado de colores los cuerpos de lxs zapatistas se llenan de afectos inspirados por otras resistencias. Tales afectos atravesados por calendarios y geografías se vuelven herramientas/sensores. Esas herramientas son sus mejores armas que hacen de la paz no una quimera ni algo que llegará en un futuro cuando se “tome el poder”, es un aquí y un ahora, es un café, un plato de frijoles y tortillas recién hechas acompañándose desde que son con la tierra hasta que se mezcla con el agua, con el fuego, con el viento. Son a su vez artes y ciencias menores, de abajo, raras, indómitas, escamoteando las formas más devastadoras del capitalismo.

Son las reuniones, las puestas de acuerdo, asambleas, comisiones, disposiciones políticas de una resistencia sin frustración por que no hay un manual. Cuando lxs Maestrxs, Familias, Votánes se disculpan al no explicar de manera entendible sus prácticas, además de ser un gesto de modestia, es por que son sus prácticas nuevas que llegan antes de ser palabras. No programas, ni decretos ni sujetos, sino alianzas rotatividades y consensos, pluralidades. De esto se trata la cartografía de otro mundo y no de una utopía, tampoco de un mapa del miedo sino de trayectorias y velocidades de la libertad conquistada de un pueblo tan profundamente arraigado a la tierra, a la colectividad y al mismo tiempo un pueblo nómada que busca siempre lo mejor, por eso se corrige, autoevalúa sus prácticas para modificarlas, se exponen a las visitas como en la EZ. Saben que están allí, que no van a volver al pasado maya ni dejarán que las potencias de esa memoria antigua se pierdan y sigan nutriendo su lucha. Saben que se necesitan las otras luchas de los otros mundos para aprender, por eso la Sexta, por eso el CNI por eso la “Escuelita Zapatista”.

 

Hay ejércitos que se mueven por institución y otros por instinto. De la misma manera que hay ejércitos regulares y otros irregulares, los primeros hacen guerras de conquista y colonización, los segundos guerras de liberación o guerras contra el Estado. En un ejército regular se llegan a hacer castas en su interior, bien a base de dinero, uniforme, beneficios políticos, tráfico de armas o en las promesas de los botines de guerra (abuso, robo, prisioneros, violación, drogas), todo ello aprendido en la disciplina militar. En cambio, un ejército irregular no carece de disciplina, siendo de otra naturaleza depende de un contrato de honor, es decir, se está allí por convicción, por conciencia. Algo así nos decían los compas, “en la organización se está por conciencia”, “quien sale de la organización nomas se le pregunta por qué, pero no se le retiene, eso sí es un dolor muy grande cuando alguien dejó la organización y vende la tierra por la que se peleó, pues ¿cuánto puede costar la sangre de nuestros muertos?Por eso son más lxs que entran, a pesar de que la lucha es difícil se siente un apoyo, una alegría, se vive mejor en la resistencia que fuera de ella. Por eso también muchos rápido quieren entrar… ”

 

Si al principio del levantamiento figuraba la imagen del soldadx/guerrillerx con su fusil y milicianos formados, desde hace varios años les vemos sólo en pasamontañas y paliacate con herramientas de prácticas encaminadas a cumplir alguna demanda (lápices, plumas, colores, azadón, estetoscopio, pinzas, frascos con micro dosis de herbolaria, cuaderno, etc.). Hacen la guerra a la guerra, a pesar de la malla mediática no deja de repetir la formula de que no la hay, ésta existe: ahí está también, siguen los controles militares, siguen los grupos paramilitares… La guerra Zapatista es contra la violencia simulada de la pobreza, contra el olvido civilizatorio y sus ciudadanías fascistoides, contra el progreso capitalista neoliberal. Su guerra es por la memoria que dignifica el camino heredado de sus muertos que le dieron sentido y rumbo a una lucha de largo impulso.

 

Hay un gran amor a la vida, porque no tienen miedo: “Cuando hablamos de libertad es porque no dependemos de sus leyes porque es engañosa y manipuladora”-dicen-. La libertad tiene que ver en cómo se gobiernan y lidian con las leyes y jurisdicciones estatales y con las que ellos crean en el interior excéntrico de sus autonomías de los diferentes Caracoles. La Guerra zapatista es también una política de hibridación, con complejas mixturas y entretejidos en medio de todo el entramado social del Estado de Chiapas, en redes modestas y profundas por todo el país y en los 5 continentes. Creadora de las formas no solamente justas sino proporcionales de aprendizaje y enseñanzas, una Ética Geométrica la de la Escuelita Zapatista como el caracol que se pliega, repliega y despliega…

 

La flecha ha sido lanzada por un montón de luchas de otros Pueblos Indios, de otros tiempos y otros mapas de otros mundos. Lxs zapatistas la han tomado no para quedarse con ella, no para decir que ese es el fin del recorrido de la flecha, ni a imponer a las otras luchas lo que se ha de hacer, relanzádola han inspirando a otros nuevos movimientos o formas de resistencia para que a su vez también la lancen. Son como esa flecha que se expone en el viento, ligera se eleva y entre más alto llega, parece que va a terminar su vuelo y amenazado por el fin encuentra de por sí otro impulso que le permite seguir avanzando, límite que lo tiende al infinito.

 

Lxs Votanes y maestrxs apuntan, hacen resúmenes, los leen, los borronean y vuelven a escribir, de su mochila sacan un cuaderno, pluma, libros para el estudio, una lámpara, el pasamontañas, su paliacate, su nylon, su cobija, toalla, una muda de ropa, unas chanclas y un jabón, botas de hule para andar en el lodo…

 

 

 

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